sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Qué no duele? Ya, eso dices tú que no has pasado por nada parecido, porque tú no puedes decir que seas fuerte, nunca lo has demostrado. Y es que yo he caído mil veces y mil veces me he levantado, yo he llorado infinitas veces e infinitas veces me he secado mis propias lágrimas, y ¿qué has hecho tú? Cuentamelo porque parece que yo ya no lo sé, que ni te conozco a ti ni me conozco a mi. Creía que serías el amor de mi vida, sabía que sonaba un poco cursi, tal vez un poco de película, joder, se me olvidó que las películas como mucho duran 4 horas, 4 horas de felicidad, de aumento de las expectativas a buscar a un hombre mejor. Tú eras mi hombre de película, también olvidé que los hombres de película son actores, que no sienten lo que hacen creer que sienten. En nuestra película yo era la mejor actriz, la que de verdad sentía, la que de verdad lloraba, la que no actuaba, si no que se metía en su papel. Y ahora, atrévete a decirme que yo no he sufrido, atrévete a negarme que si he llorado mil veces quinientas han sido por tu culpa. Atrévete a mirarme a los ojos e inventarte otro guión más, porque si duele, duele mucho mirar el tiempo atrás. Todas las películas acaban, algunas mejor y otras peor, ¿te acuerdas de esa película en la que el chico se moría y la chica lloraba desconsoladamente? Pues identificate, porque aunque no hay lágrimas tú ya estás muerto para mi.

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