martes, 28 de enero de 2014

Duele querer tocar la luna y no tocar ni el cielo. Duele querer ser libre y tener que estar en una jaula. Duele no poder sonreír cuando deberías de estar haciendo una locura tras otra y equivocándote a cada paso que das. Duele ser una bella mariposa entre amantis religiosas

Mi lucha interna es horrorosa día tras día, y el que siempre sale perjudicado es mi corazón, son mis sentimientos los que tanto me hacen sentir, los que tanto me hacen vivir. Mi cabeza tiene razón, siempre la tiene, porque es lo que tiene poder tener una visión objetiva de la realidad.

Lo que a mi me gusta es fantaseas soñar despierta, sonreír cada segundo del día, sentir todo lo que veo, toco, huelo, escucho... Eso es lo que me gusta, soñar despierta admirando el mundo desde mi perspectiva. Pero ese mundo cada vez lo veo mas distorsionado, lo veo peor cada día.

Quizás esto de ser tan sensible es algo malo en este mundo tan gigante de leones incansables que te aplastan para conseguir sus propósitos. No me gusta que la gente sufra, no me gusta ver mal a la gente, no me gustan las lagrimas cuando son por pena, no me gustan las caras tristes, las odio. No me gusta nada de lo que llevo por dentro y luchando cada día por buscar una solución.


Pero no me puedo dar por vencida, o eso dicen, que nunca debes abandonar, siempre me han dicho eso de pequeña y quizás eso es malo... Porque siempre es la misma persona la que llora, la que pide perdón, la que mas sufre y le dañan el poco corazón que le queda después de todas las hostias.


No pido que todo sea perfecto, pero yo creo que 5 meses castigando a una persona psicologicamente son necesarios para saber que hizo mal y que no debe de volver a hacerlo, al fin y al cabo las personas nos equivocamos y no por ello se deben castigarlas como a animales en el zoo.



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